Estados Unidos ha atacado Irán por segunda noche consecutiva, elevando la tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) anunció una nueva ronda de bombardeos contra aproximadamente 90 objetivos militares iraníes, entre ellos sistemas de defensa aérea, depósitos de misiles y drones, capacidades navales e infraestructura logística en el litoral del país. La operación busca reducir la capacidad de Teherán para atacar el transporte marítimo comercial, después de que, según Washington, Irán violara el alto el fuego con ataques contra buques mercantes.
El presidente Donald Trump defendió la ofensiva como una represalia directa y advirtió que, si se repiten esas acciones, la respuesta será «mucho peor». En un mensaje publicado en su red social Truth Social, Trump afirmó: «Esto es en represalia por el bombardeo de barcos de ayer por parte de Irán. ¡Si vuelve a ocurrir, será mucho peor!». Durante una conversación informal a bordo del Air Force One, de regreso de la cumbre de la OTAN, el mandatario también declaró que la tregua con la República Islámica había terminado. «Para mí se ha acabado. No quiero negociar con ellos, porque son basura. Son gente enferma, dirigida por gente enferma, mala, violenta. Si tuvieran un arma nuclear, la usarían», afirmó.
Irán, por su parte, denunció que los ataques lanzados por Estados Unidos en su territorio constituyen una «violación clara» del acuerdo de alto el fuego permanente. Horas después de las agresiones estadounidenses, la Guardia Revolucionaria iraní reivindicó 85 ataques contra bases estadounidenses en países del Golfo Pérsico, en los que sus fuerzas navales y aéreas utilizaron misiles y drones, según informó la agencia estatal IRNA. La escalada militar se produce en un contexto de máxima tensión en Oriente Próximo, donde el estrecho de Ormuz es un punto crítico para el tránsito de petróleo y gas natural.
Trump también señaló que Irán se había comunicado recientemente con su Gobierno para buscar un acuerdo. «Me llamaron hace un rato», dijo durante una conversación informal mientras mostraba el nuevo avión presidencial Air Force One, en su regreso de la cumbre de la OTAN hacia Washington. Sin embargo, el presidente estadounidense cambió de planes a última hora y, en lugar de regresar a Estados Unidos a bordo del avión donado por Catar, lo hizo en el Air Force One, lo que ha suscitado interrogantes sobre posibles problemas de seguridad de la nueva aeronave. Al ser preguntado por ello, Trump indicó: «Yo soy el número uno en su lista antes que usted. Pero yo voy, usted va. Quizás algún día quiera cambiar de profesión».
La tensión en Oriente Próximo también se refleja en los mercados financieros. El petróleo continúa su escalada y sube un 1% ante la incertidumbre generada por los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán. Los analistas advierten de que una interrupción prolongada en el estrecho de Ormuz podría disparar los precios del crudo a nivel global, afectando a economías dependientes de las importaciones de energía. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, mientras los esfuerzos diplomáticos parecen estancados.
La segunda ronda de ataques estadounidenses se produce después de que Washington diera por rota la tregua que había estado vigente durante un breve período. Según fuentes oficiales, Irán habría bombardeado embarcaciones comerciales en el Golfo Pérsico, lo que motivó la respuesta militar de Estados Unidos. La Casa Blanca insiste en que la operación es defensiva y está dirigida exclusivamente a proteger el transporte marítimo comercial, pero Irán la califica de agresión injustificada. La Guardia Revolucionaria ha prometido continuar con sus ataques de represalia, lo que sugiere que el conflicto podría intensificarse en los próximos días.
El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, se ha convertido en el epicentro de la confrontación. Cualquier bloqueo o interrupción en esta vía marítima tendría consecuencias económicas y geopolíticas de gran alcance. Mientras tanto, las fuerzas estadounidenses permanecen en alerta máxima en la región, y se espera que el Consejo de Seguridad de la ONU convoque una reunión de emergencia para abordar la crisis. La comunidad internacional insta a ambas partes a la moderación, pero las declaraciones de Trump y las acciones de Irán indican que la vía diplomática está lejos de ser una opción viable en el corto plazo.



